El arte de empaquetar sin perder la cabeza
Empaquetar bien puede marcar la diferencia entre que todo llegue intacto o que abras las cajas con sorpresas desagradables. Aquí van los trucos que funcionan de verdad.
Las cajas adecuadas
Para objetos pesados como libros, usa cajas pequeñas. Para ropa y textiles, cajas más grandes. Nunca hagas una caja que no puedas levantar tú solo: tu espalda te lo agradecerá.
La ropa como relleno
Usa camisetas, toallas y jerseys para envolver objetos frágiles. Es el relleno más práctico que existe: proteges lo frágil y empaquetas la ropa al mismo tiempo.
Etiqueta todo, sin excepción
Cada caja debe llevar el nombre de la habitación y una descripción rápida del contenido. Un rotulador gordo y letra clara. No confíes en tu memoria: después de la décima caja, todas parecen iguales.
La caja que no etiquetas siempre es la que contiene lo que más necesitas al llegar.
Lo más valioso, a mano
Documentos importantes, medicamentos, cargadores, las llaves del nuevo piso… todo eso va en una bolsa que llevas tú personalmente, no en el camión. Sin excepción.
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